La piedra en la Arquitectura Popular (I)
La piedra en la Arquitectura Popular (II) (Nuevo)
Estructuras sustentantes
El Pazo gallego
La piedra en la arquitectura popular (II)
Cuidados de la Piedra
Vivir en un hogar cuyos muros están conformados por la piedra, además de su innegable vistosidad, consistencia y durabilidad conlleva unos cuidados que debemos tener en cuenta ya que la piedra, pese a lo que comúnmente se cree, no dura eternamente y requiere labores de mantenimiento, y limpieza constante.
A continuación vamos a dar una serie de pautas que, a modo de ideas, le servirán para llevar a cabo de la mejor manera esta labor.
En primer lugar, se debe tener en cuenta que el tipo de elemento pétreo influye decisivamente en la durabilidad del mismo, no es lo mismo el mármol que la arenisca. Asimismo, circunstancias climatológicas como el hielo pueden acelerar el proceso de degradación de manera drástica.
Un método sencillo y eficaz para su mantenimiento es proteger la piedra mediante una capa de revoque sobre los paramentos, sobre todo en aquellas ocasiones en que existe un alto índice de porosidad.
Para garantizar la conservación del elemento pétreo es imprescindible revisar periódicamente el conjunto ayudados de fuentes de luz que incidan de manera rasante sobre él, así como realizar fotografías que nos ayuden a conocer el estado anterior y que posteriormente nos permitan realizar comparaciones.
El paso siguiente, una vez detectados los posibles deterioros, será evaluar las causas que los han provocado.
Tipos de deterioro
-
Degradación del material: erosiones, formación de placas, escamaciones, percolación continua de agua, etc.
Cambios de tono y color de la superficie, principalmente producidos por manchas de humedad, elementos biológicos (plantas, microorganismos,…) o sales.
Para conocer las causas que originan las posibles humedades es conveniente observar de forma detenida, en un día de intensa lluvia, si las canalizaciones, aleros y cornisas conservan su funcionalidad. También es recomendable analizar aquellos elementos colindantes con dinteles, ventanas, puertas y en contacto con el suelo.
Si la presencia de humedades aparece en zonas distintas a éstas deberá comprobarse la correspondencia en el interior para detectar la vía de agua.
Con el fin de averiguar si grietas o fisuras son fruto de movimientos de la estructura o del muro de asentamiento del conjunto podemos emplear un método práctico cual es la utilización de testigos.
Se puede realizar un testigo con un mero trozo de papel pegado que una ambas partes de la grieta, debiendo anotarse la fecha en la que fue colocado.
|